Reserva tu sesión
Cada caballo expresa su malestar de una forma distinta. Mi trabajo consiste en escuchar su cuerpo, observar su comportamiento y comprender qué hay detrás de cada síntoma.
Reservar sesión →
Desde la fisioterapia equina trabajo con el organismo del caballo como un todo. Cuerpo, cerebro, emoción, movimiento, entorno y manejo están conectados. Por eso cada sesión parte de una valoración global y personalizada.
Utilizo diferentes herramientas terapéuticas según las necesidades reales del caballo, su momento físico, su respuesta emocional y el contexto en el que vive.
Trabajo manual adaptado a cada caballo para mejorar movilidad, liberar tensiones y favorecer una mejor relación con su propio cuerpo.
Abordaje de restricciones y compensaciones del tejido fascial que pueden influir en la postura, el movimiento y el bienestar general.
Técnica complementaria que puede ayudar a mejorar la circulación local, relajar tejidos y acompañar procesos de recuperación muscular.
Herramienta de apoyo dentro del tratamiento fisioterapéutico, utilizada siempre de forma individualizada y según el caso.
Técnica específica dirigida a puntos musculares concretos, aplicada cuando el caso lo requiere y el caballo lo permite.
Trabajo orientado a valorar y acompañar la movilidad del sistema nervioso cuando puede estar implicado en la sintomatología.
Prescripción de ejercicios correctivos y terapéuticos para continuar el proceso más allá de la sesión y favorecer cambios sostenibles.
Observación del equipo utilizado por el caballo para valorar si puede estar influyendo en molestias, compensaciones o limitaciones de movimiento.
Acompañamiento posterior a la sesión para valorar la evolución, resolver dudas y ajustar las pautas según la respuesta del caballo.
Cada técnica se elige según el caso, el momento del caballo y lo que su cuerpo permite. El objetivo no es aplicar herramientas, sino acompañar un proceso.
La sesión empieza antes de tocar al caballo. Primero necesito conocer su historia, su entorno, su manejo y el motivo por el que me llamáis. Sólo así podemos entender qué está intentando comunicar su cuerpo.
Antes de la cita hablamos sobre el caballo, su estilo de vida, manejo, contexto, historial y motivo de consulta.
Valoro su expresión facial, postura, conformación, relación con el entorno, movimiento y comportamiento.
Palpo, observo y escucho lo que el cuerpo del caballo comunica, respetando siempre sus tiempos y sus señales.
Aplico las técnicas necesarias según el caso: terapia manual, movilizaciones, trabajo miofascial u otras herramientas fisioterapéuticas.
Siempre que sea posible, observo al caballo en movimiento y valoro también su equipo, su actividad y las demandas que se le piden.
Explico al propietario lo observado y propongo un plan realista de abordaje, con pautas y seguimiento posterior.
Para mí, trabajar bien también significa saber hasta dónde llega mi papel profesional. Cuando un caso necesita otro especialista, derivo.
No prescribo medicación ni sustituyo el trabajo veterinario.
No realizo técnicas invasivas que no corresponden a mi competencia.
No aplico procedimientos que pertenecen a otros ámbitos profesionales.
No trabajo por encima de los límites físicos o emocionales del caballo.
Si notas dolor, rigidez, bajo rendimiento, cambios de comportamiento o quieres prevenir futuras molestias, podemos valorar su caso desde una mirada global y respetuosa.
Reservar sesión →